Domingo 16.11.2008
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Se supone que nuestros políticos cobran para algo. Se espera de ellos que, de vez en cuando, tomen decisiones. Y a ser posible positivas. No es mucho pedir, para eso tienen asesores, técnicos y toda una larga lista funcionarial bien cualificada y remunerada. Pero en el caso de Santiago, al menos en lo que respecta a la siembra de obras que últimamente se ha realizado por la ciudad, no parece que sea así. Decir que es un dinero del Gobierno que hay que invertir ahora o se pierde es de lo más sencillo. Tomar la decisión de cortar una calle, o mil, también. Eso podemos hacerlo nosotros. Lo complicado, pero indispensable, es basarse en un plan de tráfico y poner en marcha sucesivamente obras que no cierren todas las puertas a la circulación viaria. Los coches existen, aunque algunos se empeñen en ignorarlo. Si no se buscan alternativas la gestión de gobierno sirve de muy poco. Si va en su sueldo, que se lo ganen de verdad.

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