Domingo 07.02.2010
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Llegó el momento decisivo para el futuro de las caixas. Sea cual fuere el desenlace, al menos ha habido un elemento positivo: todas las instituciones y entidades significativas del país se han involucrado en el debate. A lo largo de estos días, hemos visto y oído pronunciamientos variados y plurales, que indican que Galicia es una sociedad viva, interesada por sus problemas. No ha habido inhibición alguna. Ahora le toca hablar a los órganos directivos de las entidades, a los que la ley encomienda la decisión final. Desde estas páginas siempre hemos defendido lo que, por otra parte, es una obviedad: nadie puede obligar a las caixas a unirse. De ellas, y no del poder político, ha de partir la iniciativa. EL CORREO adelantó en exclusiva -y hoy lo reafirma- que Caixanova ve imposible la fusión con Caixa Galicia, tras analizar con responsabilidad los números de la operación. Así están las cosas. Si el camino que emprenden ahora lleva a conservar la solvencia y galleguidad de las caixas, habrá que aplaudirles.

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