Domingo 16.11.2008
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El corredor do Morrazo, con cinco muertos en dos meses, sigue la senda de la tragedia que antes recorrieron las entonces llamadas vías rápidas del Salnés y Barbanza. Infraestructuras ideadas para ser carreteras de alta capacidad que se utilizan como autovías; es decir, ratoneras en las que se producen numerosos accidentes mortales. ¿Qué se puede hacer? Los precedentes señalan el camino pero ahora los tiempos son económicamente más complicados. La solución pasa por extremar las precauciones. Y una mayor vigilancia.

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El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado