Domingo 16.11.2008
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Cada día que pasa, y cada declaración que se hace, crece la confusión en torno a las pensiones y jubilaciones. Tras una primera impresión en la que parecía que el Gobierno lanzaba globos sonda para auscultar a los agentes sociales, ahora parece que es el propio Ejecutivo el que tiene opiniones contrapuestas en su seno. Por si acaso, algún sindicato anuncia movilizaciones preventivas, temiendo que todo esto sea solo el prólogo de una reforma ya decidida. Además de evidenciarse que el Gobierno atraviesa sus horas más bajas, se está generando en la sociedad una enorme desconfianza en el futuro, a la que también contribuyen las voces alarmistas que llegan del exterior. En vez de servir para afianzar la imagen de España, la Presidencia española de la Unión Europea está sirviendo para todo lo contrario. La realidad española se muestra en el escaparate, y lo que ven los expertos y analistas no es precisamente bueno. Hay un primer paso ineludible para enderezar la situación: criterios únicos y políticas firmes.

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