Domingo 16.11.2008
Hemeroteca web
|
RSS
Hasta la reivindicación más justa puede perder su razón de ser cuando para conseguirla se recurre a la violencia. Un principio tan básico, que el siglo XXI debería de estar asumido por todos, parece no haber calado aún en un grupo de incontrolados, que en exigencia de precios justos para sus productos arrasó un súper compostelano para regarlo de leche . Y después hablamos de negociar...

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado