Domingo 16.11.2008
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Entre la decisión del Bipartito de ubicar el parque comarcal de Bomberos en Ames -una vez reconocido el fracasado intento de hacerlo en Santiago- y la decisión de la actual Xunta de retomar esa idea no media más que el capricho ostentoso de quien se cree más listo que sus oponentes y, como santo Tomás, no se fía si no ve y toca por sí mismo. Bueno, sí, media mucho más. Los meses perdidos tan inútil como incomprensiblemente en comenzar las obras, la feliz circunstancia de que no hubiera que lamentar un accidente considerable y el buen juicio de Ames de no desprenderse de la parcela destinada a ese fin. Lo demás, arrogancia y capricho. ¿Por cuánto tiempo más?

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