Domingo 16.11.2008
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La tan famosa crisis del ladrillo no ha afectado en Compostela a la demanda de viviendas con algún tipo de protección, y de forma especial en lo que se refiere a los pisos para las personas con menos posibilidades económicas. Un aspecto en el que las administraciones públicas llevan años haciendo un esfuerzo importante para garantizar que el derecho a la vivienda sea una realidad. Pero de nada sirven tan buenos propósitos si luego resulta que la burocracia acaba echando por tierra las cosas y nos encontramos con casos como el de las familias de Salgueiriños, que se ven en la terrible situación de poder ver los pisos sólo por fuera, porque las llaves se han quedado durmiendo en algún archivador, mientras los inquilinos están sufriendo en muchos casos serios trastornos. Difícil justificación tiene una demora en un asunto que debería ser prioritario para una administración que además de cabeza tenga corazón.

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