Domingo 16.11.2008
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Galicia es una comunidad con algunos, no demasiados, sectores avanzados que deberían primarse. En la mente de todos están la automoción, el textil o la pesca entre otros. También el eólico, una fuente de energía con materia prima inagotable y un conocimiento que se había generado en las últimas décadas. No es cuestión ahora de volver sobre las causas de la anulación del decreto del bipartito, pero sí sobre sus efectos. Desde hace casi un año, el parón es notable. Menos de cien megavatios de potencia instalada, la más baja de la historia, y pérdida del liderazgo en este sector, que ha pasado a Castilla y León. No es un asunto sencillo. En primer lugar porque se necesita seguridad jurídica para realizar las inversiones y también porque los proyectos requieren su tiempo para materializarse. La Xunta debe ser consciente de lo que supone su ralentización. Debería retomar con más ímpetu el proceso antes de que sea tarde. Galicia no puede permitirse el lujo de prescindir de esta energía limpia y de la industria que se mueve a su alrededor.

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