Domingo 16.11.2008
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En torno a la Cidade da Cultura se están mezclando dos debates muy diferentes, que parten de una misma pregunta. ¿Es caro el proyecto? Basta hacer un análisis comparativo con obras similares en España o en el mundo para decir que no. Todas alcanzan cifras mayores, y en casi todas se produjeron desfases presupuestarios. La diferencia con lo que está ocurriendo aquí es que en Valencia, Cataluña o Madrid se entendió que esas comunidades necesitaban una proyección y merecían unas infraestructuras culturales acordes con sus aspiraciones. Sus dirigentes pensaron en grande. Aquí es necesario también pensar en grande, tener una idea grande de Galicia para valorar la importancia real de la Cidade da Cultura. Comparativamente, el proyecto no es caro, pero sí lo es, carísimo, prohibitivo, si nos resignamos a que el país juegue en una liga inferior. Si es eso lo que defienden algunos, que lo digan claramente, pero que no mezclen debates que son muy distintos.

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