Domingo 16.11.2008
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La indignación que están sufriendo muchos consumidores compostelanos se podría decir que no es de recibo, si no fuera porque precisamente el recibo es el origen del problema. Los subidones que han experimentado algunos consumidores en las tarifas de la luz y los peculiares sistemas realizados para calcularlos merecen una explicación clara, porque no estamos en tiempos ni en épocas para andar jugando con los recursos de nadie. Paradójicamente, en el tema de la luz parece que es donde más falta hace la claridad. Y para ello sería de desear que los políticos responsables del tema energético pongan precisamente un poquito más de energía a la hora de conseguir que la tramitación y la tarificación tengan la máxima transparencia, en defensa de unos sufridos consumidores que, entre el frío, la coyuntura y las tormentas perfectas, no están ya para muchas bromas. El único estimado debería ser el cliente, y no sus kilovatios.

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