El Correo Gallego

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Escasa actividad legislativa

17.07.2017 
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TAN SÓLO TRES LEYES FUERON  aprobadas en el Parlamento gallego  en lo que va de legislatura. Es cierto que no va mucho. Pero el último periodo de sesiones ha sido uno de los más estériles de la historia de la autonomía en cuanto a la actividad legislativa en la Cámara de O Hórreo.  Los tres proyectos de ley que han  salido del hemiciclo de la vieja facultad de Veterinaria desde que arrancó el primer periodo de sesiones, el pasado mes de enero, son de contenido presupuestario: la ley de los Orzamentos, la de medidas fiscales, administrativas y de ordenación, y el texto que permitirá ampliar las cuentas autonómicas en 230 millones para fortalecer el gasto social. Sin duda tres leyes importantes, indispensables para la acción del Gobierno autonómico.  Pero en cuanto a actividad legislativa –uno de los principales cometidos de la Cámara autonómica junto al de control al Ejecutivo– la ralentización es incuestionable. Puede argumentarse que la legislatura comenzó tarde. Y es cierto, porque la apertura solemne se celebró el 15 de noviembre. Pero en la anterior, la novena de la autonomía, los plazos fueron similares. Entonces el mandato parlamentario arrancó oficialmente el 4 de noviembre de 2012. Y antes de irse de vaciones en verano, entre enero y julio de 2013, sus señorías aprobaron ocho proyectos de ley. Al unísono, los grupos de la oposición se quejan de que la escasa actividad legislativa se debe a la falta de iniciativa del Gobierno Feijóo y de que sus propuestas se encuentran casi siempre con el muro de la mayoría popular. El Partido Popular argumenta, por el contario, que hay que esperar al final de la legislatura para hacer balance y que, además, la escasez de ahora se debe, en buena parte, a la intensa actividad legislativa de anteriores etapas.  Tomemos, pues, el balance de este arranque de legislatura como un semáforo en ámbar que nos pone en alerta y en espera de periodos de sesiones más fértiles. Pues, al fin y al cabo, las leyes, las nuevas y las que han de reformarse, son síntomas de que el Gobierno, sus conselleiros;  y el Parlamento, sus señorías, están  a pie de calle, escuchan a los ciudadanos y actúan en consecuencia. Nuestros políticos dicen, a menudo, que el Parlamento ha de ser centro de la vida política. Bonita frase que no ha de ser sólo recitada a modo de mantra.