Domingo 07.02.2010
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La vieja reivindicación política del AVE a Galicia está saturada de muchas palabras y menos ejecución presupuestaria, promesas dudosas, medias verdades y plazos que no se podían cumplir. Se fijó la fecha del 2012 como horizonte final más en versiones mitineras que en informes técnicos. Ahora hay nuevo ministro y se trata de dar una vuelta de tuerca: de ajustar los plazos a las realidades y por eso mejor no fijar más fechas. Significa eso que los gallegos deben agarrarse a una nueva esperanza. Que no se escatimen esfuerzos. Ni dinero.

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