Domingo 16.11.2008
Hemeroteca web
|
RSS
Parece mentira, pero en este país sigue estando penalizado tener una idea mínimamente novedosa e intentar llevarla a la práctica. No es un tópico, ni entra dentro de la eterna autocrítica feroz que a veces nos hacemos los españoles. En Compostela, los comerciantes de Santiago Centro llevan seis años intentando poner en marcha la figura del sereno. Quizá su peor enemigo haya sido hasta el momento el nombre de este cuerpo de apoyo vecinal, porque a más de uno le trae recuerdos de otra época. Pero la realidad es que se trata de una posibilidad real que ya funciona perfectamente en ciudades como Gijón, y la gente está encantada. ¿Por qué no? Si es posible hacerlo, no se entiende que las administraciones no den respuesta y faciliten esa puesta en marcha. Cientos de papeles yendo de un lado para otro, esperando respuesta, dan idea de cómo funcionan aquí las cosas. Los serenos, o como les llamemos, pueden ser de gran utilidad.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado