Domingo 12.02.2012
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Está bien que el Ayuntamiento de Santiago se comprometa a hacer un esfuerzo para perseguir a los que convierten el casco histórico en un mingitorio público, pero también es muy triste. Que a unas personas que en su mayoría son universitarios haya que perseguirlos para que no se alivien como cuadrúpedos resulta chocante. Tendrán muchos conocimientos, pero falta educación.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
Mensaje a los cabestros: "Así, no"
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