Domingo 16.11.2008
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Desde hace más de un año EL CORREO GALLEGO viene publicando una serie de trabajos sobre la situación de los ayuntamientos gallegos en los que se ofrece la radiografía de su realidad social y económica. La evolución demográfica registrada en las últimas décadas obliga a plantearse serios cambios en la organización territorial. El despoblamiento ha sido brutal, y aún no ha finalizado. Algunas entidades locales corren peligro de desaparecer por falta de habitantes. La intención de este periódico es proporcionar luz sobre el camino a seguir e impulsar la actuación de los organismos competentes. Es preciso tomar medidas para evitar situaciones como las que se comienzan a producir. Algunos ayuntamientos tienen ya dificultades casi insuperables para abonar los salarios de sus funcionarios. Como remedio de urgencia suspendieron pagos a proveedores con el daño consiguiente para las empresas en un momento de grave crisis, pues probablemente se verán imposibilitadas para pagar las mensualidades o mantener los puestos de trabajo.
El presidente de la Xunta se hizo esta semana eco del problema y aboga también por abordar agrupaciones en el ámbito local. En un momento en que las fusiones de entidades financieras está a la orden del día, que muchas empresas optan por esta vía para resistir, no se entienden posiciones numantinas defensoras de una Administración que corresponde al siglo XIX, cuando la población era mayoritariamente rural.
No es tarea fácil. El municipio está firmemente arraigado en los sentimientos. Hay también intereses políticos, pues una disminución de corporaciones conllevaría reducción de cargos públicos, pero no puede alegarse minoración de servicios. Las nuevas tecnologías agilizan gestiones y acortan distancias. Los presupuestos, más eficazmente gestionados, servirían mejor a los ciudadanos. Hay que abordar las fusiones locales. Antes de que sea tarde.

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