El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » La Quinta

EDITORIAL

El futuro está en el viento

15.06.2018 
A- A+

TRAS BORRARSE, por lo que sea, de la carrera de las energías renovables durante los años duros de la crisis, Galicia se ha vuelto a enganchar este año. Superada por comunidades como Navarra o Castilla y León, aunque más de la mitad de nuestra electricidad la generan fuentes renovables, la Xunta impulsa ahora un cambio de política con su plan para invertir tres mil millones de euros en la instalación de 1.300 megavatios de aquí a 2020, que creará doce mil empleos en el sector. La firmeza de la apuesta la certificó el propio Feijóo al proclamar que Galicia tiene que ser sinónimo de energía renovable, de innovación y de futuro industrial. En este nuevo escenario, la patronal eólica gallega acaba de poner el foco en las posibilidades de futuro que ofrece la transición energética, sobre todo tras el pacto alcanzado en la madrugada de ayer por los Veintiocho y las instituciones comunitarias para aumentar hasta el 32 % la cuota de energías renovables de la UE en el horizonte del año 2030. El objetivo, ambicioso, dobla prácticamente la cuota actual y le abre a Galicia oportunidades que sería irresponsable desaprovechar. En la larga marcha de la Unión hacia el paraíso de las energías limpias, el viento gallego está llamado a ser uno de los líderes del proceso. De hecho, esta es una de las pocas comunidades autónomas capaz de cubrir prácticamente toda su demanda doméstica con electricidad cien por cien libre de emisiones contaminantes. Entre las ventajas indudables del nuevo marco energético brilla por su importancia el blindaje frente a las fluctuaciones en los precios de petróleo, gas y carbón, y frente al inexorable envejecimiento de las centrales nucleares. De lo que se trata ahora -es lo que pide la patronal EGA, creemos que con buen sentido- es de insuflar ambición en los objetivos de la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética. También de ordenar y dotar de seguridad jurídica a la fiscalidad ambiental. Tiene razón el sector cuando se queja de que el eólico es el mayor impuesto ambiental gallego, seis veces por encima del que se aplica a la contaminación atmosférica. El acuerdo de Bruselas será decisivo, tiene que serlo, para barrer estas incongruencias, para que se las lleve el viento y Galicia recupere el liderazgo eólico. Será la mejor contribución a la batalla contra el cambio climático.