Domingo 16.11.2008
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EL ACUERDO entre Xunta, patronal y sindicatos gallegos tiene un valor muy superior al meramente formal. Se trata de un ejercicio de responsabilidad, compartido, en tiempos muy difíciles para el mercado laboral. Sin minimizar los 1.400 millones de euros que se movilizan desde la Administración autonómica para dinamizar la creación de empleo, cifra importante en estos tiempos de recortes presupuestarios, el acuerdo simboliza de alguna manera que los agentes sociales y los poderes públicos son capaces en Galicia de ponerse de acuerdo cuando algo es vital e imprescindible para enfrentarse a la crisis. Constituye también un ejemplo para otras cuestiones -cajas, decreto del gallego o urbanismo- en las que los intereses partidistas priman sobre los generales. Esta semana, en lo económico, se ha puesto una primera piedra. Ahora queda reconstruir el edificio completo. Los programas de actuación que se desprenden del acuerdo deben ser útiles para el fin propuesto. Ello, no nos cansaremos de recordarlo, solamente se puede lograr a través de la iniciativa privada. Agentes sociales y Xunta han de ser conscientes de que la reactivación económica sólo se logrará cuando el tejido empresarial recupere su dinamismo, las empresas mejoren resultados y se cree el clima de confianza y las condiciones para poder volver a invertir y contratar. El acuerdo en Galicia es un gran paso, pero limitado. Las grandes líneas de la política económica y laboral son de ámbito estatal. En este sentido, hay que lamentar los diferentes comportamientos. Mientras aquí las partes fueron capaces de acordar, no ocurre lo mismo en el conjunto de España. Patronal y sindicatos rompieron negociaciones y el Gobierno tampoco es capaz de lograr una reforma satisfactoria. Al contrario, no contenta a nadie. Sindicatos, patronal y la mayoría de los partidos están en contra. Aunque la ley que se tramita en las Cortes es sustancialmene mejor que el decreto promulgado hace unas semanas, sigue sin ser una buena norma para animar a la contratación laboral. Aún falta el trámite del Senado, donde todos deberían hacer un esfuerzo para mejorarla, concretando los aspectos que aún no quedan claros para que se encendiera la luz de la esperanza. Gobierno, partidos políticos estatales, CEOE y sindicatos deberían mirar a Galicia para inspirarse y alcanzar un acuerdo. El dato del 20 por ciento de paro en España, y subiendo, tiene que hacerles reflexionar. Son casi cinco millones de personas sin empleo y más de un millón las familias que tienen a todos sus miembros sin trabajo. Es hora de tomar conciencia de la dramática situación.

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