Martes 17.06.2008
Hemeroteca web
|
RSS
A estas alturas parece claro que el permiso para que los rehenes del Alakrana hablen con sus familias y los medios de comunicación no guarda relación con la generosidad. Esas comunicaciones se están utilizando para favorecer la estrategia de los terroristas del mar. Con ellas, se incrementa la presión sobre el Gobierno español, se alientan las divisiones en España y se va fortaleciendo la posición de los piratas. Sus cabecillas están aprovechando el drama de las familias para empujar a la Administración española hacia salidas más que discutibles. Hay que enmarcar en este contexto el nuevo protagonismo del Gobierno somalí, que pasa de ser considerado irrelevante en los primeros días del secuestro a ser una pieza clave en su resolución. ¿Cómo se explica eso, si carece de control efectivo sobre su territorio? Cabría, incluso, preguntarse de qué lado están las autoridades de ese país africano, si sus habilidades diplomáticas logran convencer a los piratas. Una vez que todo se arregle, quedarán muchas preguntas por hacer.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
Mensaje a los cabestros: "Así, no"
Pintada ‘sobre mojado’ en Compostela
Ensucian la imagen de un lugar turístico