Viernes 12.03.2010
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Actualizado 21.41
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El juez decreta prisión sin fianza. El alcalde habla de la posibilidad de que el concello se persone en el proceso judicial. Familiares y amigos hablan abiertamente de crimen. La tragedia de Vigo parece que ha sido como la gota que colma el vaso. Ha habido más antes. La utilización criminal del coche no es nueva. La existencia de delincuentes del volante es denunciada desde hace tiempo. Sin embargo, pocas veces las circunstancias son tan dramáticas y tan evidentes como ahora. Todo contribuye a añadir dramatismo al acontecimiento, e incluso hay un detalle que refleja hasta qué extremos se ha llegado: la carrera o pique no tuvo lugar en un paraje lejos del centro urbano, en la clandestinidad, sino a la vista de todo el mundo. Sus protagonistas se sentían impunes. Pero el juez, el alcalde, la opinión pública parece que al final dicen basta. Homicidio imprudente es la imputación que pesa sobre estos sujetos. Las conciencias se despiertan, aunque ya sea tarde para las víctimas.
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