Martes 10.02.2009
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Hay que remontarse a la sesión celebrada en la comisión de Pesca del Parlamento gallego en febrero pasado. Allí se admitió que la empresa encargada de operar los helicópteros de salvamento incumplió el tiempo de respuesta contemplado en el convenio suscrito con la Administración. La causa del debate fue el naufragio del pesquero Cordero. Las labores de rescate provocaron una enorme polvareda, de la que quedó la conclusión de que no existía la coordinación debida en un servicio tan fundamental para Galicia. El argumento parece repetirse ahora con la tragedia del Rosamar. Portavoces del PP y del BNG señalan tardanzas y apuntan protocolos de actuación que no se cumplen. Plantean una serie de dudas que no ofenden, sino que obligan a los responsables a dar respuestas serias. Tras el desastre del Cordero quedaron muchas preguntas en el aire; el Rosamar las reitera. La típica respuesta desdeñosa, o el regate burocrático, son artimañas que ya no sirven. ¿Hay que esperar a otro naufragio?

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