El Correo Gallego

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El laberinto de las ‘caixas’

21.03.2017 
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NO ES NECESARIO haber heredado las capacidades adivinatorias de Nostradamus para vaticinar que la comisión parlamentaria que investiga el laberíntico, y traumático, proceso de desaparición de las caixas terminará en un callejón sin salida, en el mejor de los casos con unas conclusiones que el PPdeG sacará adelante en solitario, con su cómoda mayoría absoluta, y que la oposición rechazará con contundencia. Por mucha razón que tenga el BNG, que alguna tiene, defendiendo el derecho de los gallegos a saber por qué se han volatilizado nueve mil millones de euros –el presupuesto anual de la Xunta, nada más y nada menos, para que nos hagamos una idea de la broma–, y por mucho que  recientes sentencias hayan dado en prisión con los huesos de directivos bancarios gallegos, lo que introduce matices importantes en el escenario conocido del proceso, en el mapa financiero gallego pasou-o-que-pasou y ni en el PPdeG tienen interés en profundizar en lo ocurrido, ni en el PSdeG demuestran especial entusiasmo en poner en apuros con este asunto al Gobierno de Feijóo, entre otras razones porque salpicaría al expresidente Zapatero y a Fernández Ordóñez, el MAFO que gobernó el Banco de España sin que nadie le tosiese. Media un abismo imposible de salvar entre un BNG que reclama ampliar el número de comparecientes en la comisión e incluir, entre otros, al inquilino de Monte Pío, a la exconselleira Marta Fernández Currás, al excomisario europeo Joaquín Almunia y a José Luis Méndez, ex director general de Caixa Galicia, y un PPdeG que no le ve sentido a volver a llamar a quien ya compareció ante sus señorías del Pazo d’O Hórreo. Incluso un modesto acuerdo de mínimos se nos antoja utópico cuando        la nacionalista Ana Pontón se queja amargamente de “unha das maiores estafas que se teñen cometido”, mientras el popular Pedro Puy saca pecho y subraya que “temos a conciencia tranquila porque Galicia é das poucas comunidades que traballou para manter unha entidade bancaria no noso territorio”. No dudamos que a ambos, parlamentarios de fuste, les asiste la razón para decir lo que dicen, pero sus argumentos diametralmente opuestos empujan a la comisión de investigación hacia un final triste, inútil. Quizás el carpetazo que se adivina ya y pasar página sea la salida más sensata para el penoso laberinto de las caixas.