Martes 17.06.2008
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Un detalle curioso de los incidentes que se han producido con camiones cisterna dedicados a la recogida de leche es que la misma organización que informa de ellos, se desmarca de su autoría. Es un juego un tanto pueril al que ya estamos acostumbrados. Se quieren evitar las críticas por el sabotaje, pero al mismo tiempo advertir de que se seguirán produciendo de no llegarse a una solución. En cualquier caso, hay que reiterar que ese no es el camino. Ni los ataques a las cisternas, ni los destrozos en centros de alimentación van a ayudar en nada. Tampoco van a cambiar la realidad de que el marco europeo en que nos movemos solo deja la salida de un acuerdo entre las partes, como en cualquier otra relación comercial. De nuevo, hay que reiterar que las administraciones no pueden establecer los precios, sino solo instar a las partes a lograr el entendimiento. El enfado de los productores es comprensible; no así la actitud de quienes han saboteado las cisternas. El respaldo social es imprescindible, y no se logra con estas hazañas.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
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