Martes 10.02.2009
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Decir que la violencia de género es una de las lacras más acuciantes de nuestra sociedad es ya una evidencia. Y no menos lo es que la educación -la educación en el respeto, no sexista, en valores de tolerancia e igualdad- es vital para que los más jóvenes no reproduzcan patrones de comportamiento que nos conducen, directamente, a un lugar sin futuro. El reto está ahí y urge asumirlo.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado