Martes 10.02.2009
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Las empresas imaginativas tienen siempre un lugar destacado en el tejido industrial. Incaplas busca su hueco y pese a ser de tierra adentro, de la localidad pontevedresa de Silleda, acaba de fabricar una batea para ensayar el cultivo de mejillón en aguas onubenses. Pero no es una batea cualquiera. Está hecha en polietileno, un material no tóxico, reciclable, que evita la utilización de flotadores y que ahorrará el consumo de madera de eucalipto, a lo que suma que no necesita mantenimiento. El mar se acerca a Silleda. Y es que las buenas industrias no tienen fronteras y ven los retos difíciles desde el prisma del éxito.

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