Martes 17.06.2008
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Santiago es una ciudad segura. No nos cansamos de repetirlo, porque las estadísticas así lo demuestran un año tras otro. Pero sucesos como el que ocurrió la pasada madrugada en pleno casco histórico, con el robo a una óptica, son cada día más frecuentes, tal y como denuncian los comerciantes. A poco que uno se dé un paseo por la zona monumental y hable con los empresarios, se da cuenta de que temen nuevos robos. Y no hablan por hablar, sino que en los últimos meses lo han sufrido en sus carnes. Alguno en bastantes ocasiones. Un refuerzo policial adecuado, y sobre todo a las horas de madrugada en que se repiten estos hurtos, se hace imprescindible. Sobre todo para evitar males mayores y para que los ladrones no sigan actuando con impunidad, y acaben por tomar la capital gallega como terreno abonado. Que sea una ciudad segura no significa que deba tener menos dotación policial. Y más en puertas del Año Santo.

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