Martes 10.02.2009
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Que Santiago, su zona histórica, al menos, es una ciudad bien cuidada resulta una realidad incontestable. Pero no se trata de mirarnos el ombligo y felicitarnos todos los días. Más bien deberíamos pensar qué es lo que se puede mejorar. Y si uno se da un paseo por el casco histórico está claro que hay muchos aspectos mejorables. Calles que realmente necesitan algo más que un simple repaso de pintura. La edil de este área, Olga Pedreira, quizá debería volcarse en dejar la zona en perfecto estado de revista, porque ahora mismo está claro que no lo está. Las pintadas por todos lados, las farolas decimonónicas que apenas dan luz, la presencia de algunos edificios completamente abandonados... Todo ello repercute en la imagen de una ciudad que, de otro modo, conseguiría un cum laude, sin duda. Tiene que ser una preocupación prioritaria del Ayuntamiento y del Consorcio, sobre todo en un Año Santo como éste.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado