Viernes 06.02.2009
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Detrás del incierto futuro de la depuradora de aguas residuales para el polígono de Melide hay mucho de un interés partidista -acaso también electoral- y muy poco de la seriedad que cabe suponer a dos instituciones públicas como son Concello y Xunta. Fueron esos intereses los que precipitaron la foto por delante de los proyectos y son esos mismos intereses los que ahora amenazan el futuro por no haber nada consolidado. Ambas actitudes sólo demuestran una cosa, el desprecio hacia la ciudadanía y empresarios de Melide. Por eso, bien hacen alcaldesa y líder de la oposición en superar, siquiera por una vez, los partidismos y tratar de asegurar el futuro de la necesaria EDAR.

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