El Correo Gallego

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EDITORIAL

Mercado laboral: muchas luces y aún sombras

04.01.2018 
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EL ENVOLTORIO del balance del comportamiento del mercado laboral en 2017 es tan impecable que hasta Mariano Rajoy se anima a pronosticar un buen 2018 si se disipa la incertidumbre en Cataluña. Fue el pasado el mejor año de la serie histórica en cuanto a nuevos afiliados, con 611.000 más que se tradujeron en 1.674 empleos creados cada día del año. La Seguridad Social se benefició de la incorporación de 6,32 cotizantes por cada nuevo pensionista, un balón de oxígeno para reducir el déficit del sistema. Y salieron del pozo del paro 290.000 personas, un excelente dato que deja el desempleo por debajo de los 3,5 millones, aunque el ritmo se ha ralentizado respecto de 2015 y 2016, quizás por el incremento de la población activa. Este es el reluciente envoltorio, meritorio y que abre la puerta al optimismo sobre la sostenibilidad de la recuperación económica, pero debajo aún se ocultan comportamientos preocupantes y dañinos para la salud del mercado laboral: la mayor parte del mucho empleo creado es temporal y con una rotación que se dispara a cotas nunca antes sufridas en España. En concreto, fueron temporales más de 19,5 millones de los 21,5 millones de contratos firmados el año pasado. No se trata de restar méritos a las políticas de empleo ni a las reformas laborales alentadas por los gobiernos del PP. Sí de advertir que el balance de 2017 evidencia, un año más, las lacras que soporta un mercado por otro lado en franca e innegable mejoría: la inestabilidad y la precariedad. Entendemos -lo hemos advertido por activa y por pasiva casi desde el minuto uno de la Gran Recesión- que el escenario no será el que necesita la economía española para blindar la sostenibilidad mientras no recuperemos el empleo de calidad con salarios dignos. Es esta evidente precariedad la que alimenta al brutal monstruo de la desigualdad y la que dificulta que los logros de la recuperación alcancen a familias y pymes. Eso y que, por ejemplo, la inversión pública cerrase 2017 en mínimos de hace medio siglo. Porque empleo de calidad e inversión pública son dos pilares fundamentales para sostener una economía sana y pujante. Mientras restañamos sus grietas, bienvenidos sean el fuerte aumento de las afiliaciones y el desplome del paro.