Martes 10.02.2009
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Si la Bolsa es el termómetro por el que se mide la situación real de la economía, la jornada de ayer sirve para echar por tierra la poca confianza que tienen los ciudadanos en el futuro. El batacazo es de los que hacen época y se convierte en la prueba palpable de que el Gobierno algo tienen que hacer. Hay miedo, un temor real, al futuro y las bolsas no hacen más que reflejarlo. Pese a los rezos de ZP en EEUU.

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Un cajero compostelano pintarrajeado