Martes 10.02.2009
Hemeroteca web
|
RSS
Términos como ensañamiento terapéutico y vida artificial ya no tienen hueco desde ayer en la comunidad andaluza, primera que ha regulado por medio de su Parlamento el derecho a una muerte digna. Puede ser un primer paso para algo sobre lo que han corrido tantos ríos de tinta. Un paso más para los derechos del paciente que, en definitiva, es el que sufre y el que tiene derecho a elegir.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado