Martes 10.02.2009
Hemeroteca web
|
RSS
Desgraciadamente, las fotos del campus sur de la Universidade de Santiago invadido de basura empiezan a ser tan habituales que ni llaman la atención. Que un espacio público sufra un constante deterioro ha dejado de ser noticia hace tiempo, y cuando lo es siempre hay que tener cuidado de no criminalizar, y si se rompe un árbol, se arrasa una zona verde o el presupuesto de un parque se incrementa porque hay que ponerle rejas por la noche, pues a pagar y callar, que los que son universales son los derechos, y los deberes, ni están ni se les espera. Todo el mundo ha sido joven alguna vez, ha abusado del alcohol y se ha sentido con ganas de saltarse unas cuantas reglas. Pero en el más de medio centenar de promociones que pasaron por el campus, hasta ahora no había sucedido algo así. No es problema de edad, sino de educación, de falta de ella; de los que beben, y también de sus 'padres o tutores' como decían los impresos de matrícula.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado