Sábado 20.03.2010
| Actualizado 20.56
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Ni cambios ni anticipos electorales. El presidente los descarta y aduce para ello la estabilidad de su Gobierno. ¿La tiene? Primero habría que ponerse de acuerdo en lo que significa realmente estabilidad, en lo que a la Xunta bipartita se refiere. Hay, en efecto, una estabilidad derivada de la necesidad que tienen socialistas y nacionalistas de estar unidos. No tienen otro socio posible. No cabe otra combinación partidaria. La desunión sería, por tanto, un suicidio, y, en consecuencia, existe, en efecto, estabilidad. Pero hay otra idea de estabilidad que deriva de la gestión cotidiana, de la coordinación de los departamentos y grupos parlamentarios. En esta otra acepción, difícilmente se puede hablar aún de un Ejecutivo estable. Es complicado encontrar un día en que no haya una muestra de las diferencias de criterio entre PSOE y BNG. Por eso, conviene acoger con cautela la escenificación de buen rollo en la que ayer coincidieron Touriño y Quintana. Con cautela, sí, pero también con la esperanza de que esta vez vaya en serio.
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