Martes 16.03.2010
| Actualizado 22.55
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El órdago del ciudadano Abel Caballero, en forma de manifestación contra la fusión de las caixas, no acaba de cuajar en Vigo donde, como no podía ser menos, se defiende la solvencia y solidez de Caixanova pero no se está por la labor de enfrentarse al resto de Galicia. Por eso la ciudad está dividida y la convocatoria en el alero. El alcalde, convocante real, se juega mucho en el envite y por eso mueve sus hilos pero son muchos los que piensan que la partida debe jugarse en los despachos. No en las calles.
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