Martes 10.02.2009
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Lo peor de la degradación política a la que asistimos es el total desprecio que quienes la ejercen tienen respecto de quienes les aúpan a esa tarea, los electores. Y ello hasta el punto de ni guardar ya las formas ni la decencia cuando se trata de conseguir un objetivo concreto.
En ese marco, hay que situar el pleno de O Son del viernes, donde el alcalde, viéndose en mayoría, y con la inexplicable ayuda del BNG, propone el apoyo municipal a la piscifactoría de Baroña, en contra de un acuerdo anterior en el que el PSOE se abstuvo ¿Por qué aquél se celebró en la cara de los afectados?
Ya puestos, ¿por qué no seguir en el infantil juego del alcalde y solicitar otro pleno para ver si cambia por tercera vez su voto? ¿Se salva así, tipo avestruz, la manifiesta oposición ciudadana a la piscifactoría y sus tres mil firmas presentadas?
Tendrá mucho que explicar el BNG a los vecinos de Baroña por su actitud y su voto. En cuanto a la propuesta sólo cabe un calificativo, el de la indecencia democrática.
Y, además, con cobardía.

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