Viernes 19.03.2010
| Actualizado 20.16
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Salvo que queramos ver el mundo al revés, como el consejero de Justicia vasco que otorga mayor credibilidad a la palabra de un terrorista que a la de un agente del orden, es claro que una resolución de la Fiscalía sobre temas de su competencia tiene un aporte de rigor y responsabilidad que no se debiera desdeñar. El fiscal se acaba de pronunciar sobre el jefe de la Policía Local de A Pobra y con conclusiones que siembran una razonable sombra de sospecha de un posible delito. Por eso, aún con todo el escrupuloso respeto que se quiera a la presunción de inocencia, es difícil entender que siga en su puesto en tanto el tema no se dirima vía judicial. Por el honor de la propia Policía Local.
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