Martes 10.02.2009
Hemeroteca web
|
RSS
Nacidas, las más de las veces, por la ilusionada voluntad de gentes anónimas, algunas de las fundaciones existentes en Galicia constituyen un referente de primerísimo orden para conocer parte de la realidad cultural del país. Es el caso, entre otros, de la Fundación Rosalía de Castro, tan profundamente arraigada en la realidad social y con un dinamismo como pocas veces se da. Sin embargo, el mal entendido mecenazgo oficial propicia situaciones de desamparo en absoluto admisibles. Ayer se dio un paso muy positivo para asegurar el futuro. Pero es denigrante que se hubiese llegado a la precariedad económica actual por el abandono o cortedad de miras administrativo.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado