El Correo Gallego

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EDITORIAL

¿Quo vadis, PSdeG?

08.10.2017 
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NO POR OBVIO deja de ser conveniente recordar, justo hoy, que los males del socialismo gallego vienen de lejos. Nos atrevemos a decir que desde el congreso de Ourense, en 1985, el PSdeG ha sido un partido en crisis permanente, apenas aliviada por sus dos fugaces paseos por las moquetas de la Xunta. Ni Antolín Sánchez Presedo, ni Paco Vázquez, ni Touriño, ni Pachi Vázquez, ni Besteiro. Ninguno de los timoneles que han gobernado el puente de mando en estos convulsos 37 larguísimos años fue capaz de erradicar el cáncer de las baronías, que el partido se autoinoculó en aquella cumbre ourensana y que lo convirtió en un corral con demasiados gallos, ingobernable. La inexorable degeneración del socialismo gallego hacia una insoportable levedad es evidente, ahora mismo, en realidades tan sonrojantes como el esperpento del grupo socialista en el Concello de Santiago, huérfano desde el comienzo de la legislatura de uno de sus cuatro concejales, o el vodevil de una gestora a la que nadie hace caso. Todo eso, la inestabilidad, las baronías, la casa de tócame Roque, debería tener fecha urgente de caducidad a partir de las primarias de hoy. Llegan a la trascendental cita dos candidatos con hojas de ruta diferentes. Ambos, Gonzalo Caballero y Juan Díaz Villoslada, se ven ganadores, ¡faltaría más! Ambos ponen el acento en suturar viejas heridas que aún sangran y en recuperar la unidad del partido, lo cual apunta a que todavía queda algo de sentidiño. Pero los dos llegan a la hora D por caminos distintos y distantes, y con apoyos divergentes. Caballero se presenta como candidato in pectore de la militancia, con el sanchismo a la expectativa, y su pacto in extremis con el granítico Leiceaga podría garantizarle el plus suficiente para ganar. Villoslada intenta sacudirse el rol de candidato de los barones y la vieja guardia, y presume de buena conexión con Pedro Sánchez. El sobrino díscolo del alcalde de Vigo tiene su fortaleza en el sur. El parlamentario coruñés confía en el norte. Tras una campaña de perfil bajo -Cataluña ha arrasado con todo-, diez mil militantes tienen la última palabra. En sus votos está el futuro de un PSdeG absolutamente necesario para la estabilidad política de Galicia. La pregunta es: quo vadis?