Lunes 22.03.2010
| Actualizado 13.42
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Que Galicia cuenta en las aguas de sus rías con un magnífico regalo de la naturaleza, de una espléndida generosidad desde todos los puntos de vista, es una evidencia. Habría que preguntarse si todos cuantos se benefician de ese medio se comportan de recíproca manera con este peculiar ecosistema. Preservar la integridad de este recurso natural es una auténtica prioridad, que hay que compatibilizar con otros tipos de aprovechamiento. Está claro que estas preciadas aguas necesitan un trato específico y, todo hay que decirlo, queda mucho por avanzar. ¿Hay un control estricto de la contaminación que llega a las rías por las aguas residuales de grandes, medianas y pequeñas ciudades? ¿Se está poniendo toda la carne en el asador para dotar a los núcleos urbanos de depuradoras que limiten o eliminen la transferencia a las rías de sustancias nocivas? Todo esto hay que hacerlo convencido de que merece la pena el esfuerzo y no sólo por evitar sanciones. Que haya un saneamiento integral beneficiará a todos.
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