Martes 10.02.2009
Hemeroteca web
|
RSS
Pensadas más para una tipología viaria netamente urbana, las rotondas se han convertido para los técnicos en la panacea a la que echar mano para resolver todo conflicto viario, especialmente los que tienen que ver con la alta siniestralidad. Así, en vez de cumplir la finalidad lógica que debieran, la de ser nudo de distribución de distintos cruces viarios, actúa también como forzado limitador de velocidad a prueba de conductores temerarios. Como las consecuencias de ello no preocupan en exceso a los técnicos, ni se señalizan bien ni se cuida su diseño. Al final, siempre pagan los mismos. Y como no es con resultado de muerte, no contabiliza. Que lo pregunten, si no, en A Pereira.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado