Lunes 08.03.2010
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Son problemas endémicos, está claro. Pero no por eso debemos conformarnos, y mucho menos debería hacerlo quien tiene la responsabilidad política de tomar decisiones para solucionar temas tan serios. Las colas en urgencias, los problemas con preingresos que se eternizan en determinadas fechas, a la espera de una cama, como sucede ahora mismo en Santiago, son una realidad difícil de asumir. Siempre puede decirse, con razón, que los ciudadanos hacemos muy a menudo un uso inadecuado de las Urgencias. Pero para eso existen los filtros, que tienen que funcionar de forma rápida y ágil para separar la paja del grano. Quien tiene una necesidad real de ser atendido, o de ser posteriormente ingresado, no puede vivir una odisea de pasillos y falta de intimidad. Porque en esos momentos es más necesario que nunca un trato digno y lo más rápido posible. Nadie ha sabido dar respuesta y solución a este problema, pero debe ser una prioridad.

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