Lunes 01.02.2010
Hemeroteca web
|
RSS
El enésimo vertido que ayer sufrió el Sar puede explicarse, probablemente, como fruto de un accidente desgraciado. Pero no es la justificación para todos los casos que, periódicamente, están sufriendo los ríos que pasan por Santiago. Es evidente que hay una falta de control institucional absoluto y una impunidad total por parte de las empresas. La realidad es que nada se ha sabido de las supuestas investigaciones abiertas en vertidos anteriores. Las multas son prácticamente simbólicas, y la normativa, aun endurecida, sigue siendo de risa, si uno realmente valora el medio ambiente. Esa dejadez institucional es muy preocupante. Da la impresión, con los datos en la mano, de que nuestros jerarcas simplemente pasan del tema, excepto cuando se trata de llenarse la boca con el ecologismo en período preelectoral. Las sanciones y los controles deben ser mucho más duros. También cuando quien incumple es la administración.
Coches en las aceras de Teo
Una verja rota y peligrosa
Nevera enchufada a xestas
Basura acumulada en Arzúa