Martes 10.02.2009
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La Semana Santa compostelana, después de unos años en los que casi se llegó a temer por su desaparición, ha vivido una importante transformación en los últimos años. De un reducido número de procesiones se ha pasado a completar todo el calendario con celebraciones que cada día acogen a mayor número de personas, tanto santiagueses como visitantes. En una ciudad con la significación religiosa de Santiago la celebración de la Pascua siempre tuvo una especial solemnidad y atractivo que, afortunadamente, parece que ha completado ya su travesía del desierto para regresar con más fuerza que nunca. Este año, además, la celebración del Año Santo le dará un especial realce y supondrá un test importante para comprobar el buen estado de todos los operativos, desde el de seguridad hasta el de hospitalidad. Unas pruebas que, con la experiencia que atesora Compostela, seguro que supera a la primera y con muy buena nota.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado