Martes 10.02.2009
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Si algo se puede aprender de las tragedias es a evitar, en la medida de lo posible, que se repitan. Así se deduce tras múltiples ocasiones en las que una catástrofe que luego se demuestra pudo haberse evitado acaba de un plumazo con vidas inocentes, y así lo interpretan las víctimas del JK5022. Víctimas como la gallega María Loreto González, que ayer pidió que no haya otra "tragedia evitable".

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El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado