Martes 10.02.2009
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La situación de la Archidiócesis de Santiago no es de ahora, sino que desde hace ya años los responsables vienen alertando de los problemas que se derivan de la falta de vocaciones y de la cada vez más avanzada edad de los sacerdotes que prestan sus servicios en las parroquias, una situación que se hace especialmente difícil en las áreas rurales, donde se suma la dispersión de los edificios religiosos. Y no estamos hablando únicamente de la misas, que mal que bien se van organizando para que en todos los puntos puedan celebrar una los domingos, sino también a todo tipo de atenciones que se prestan desde la institución religiosa. Afortunadamente, dentro de tanto pesimismo, también se destaca la entrega de los voluntarios que están dispuestos a colaborar generosamente con los sacerdotes para que las actividades se puedan seguir desarrollando, y que parece también que el número de ingresos en el Seminario se va recuperando algo.

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