Martes 10.02.2009
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Si un damnificado político está teniendo el folletón de las cajas, ese es el socialismo gallego. No porque esté a favor o en contra de la fusión, o a favor o en contra de la nueva Lei de Caixas, sino porque nadie sabe cuál es su postura. Hay dos episodios más que abundan en el desconcierto socialista. Por un lado, la visita semiclandestina del líder del PSdeG a Madrid, para entrevistarse con Gaspar Zarrías. Por otro, el pleno del Ayuntamiento de A Coruña en el que la portavoz, Carmen Marón, se muestra fiel entusiasta de la fusión, al tiempo que su grupo vota en contra de una moción que defendía la Lei de Caixas. Pero sería injusto achacarle semejante desconcierto a Pachi Vázquez en exclusiva. El sólo está heredando una dispersión del partido que se acentúa con la pérdida del poder autonómico. En medio de tantas voces discordantes, resulta imposible definir una posición común. Por eso, no es Zarrías el que viaja a Galicia a conocer lo que piensa el socialismo galaico, sino que es el secretario general del PSdeG el que acude. ¿Sucursalismo? Mala política, en cualquier caso.

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