Martes 10.02.2009
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LITERATURA La devoción por la buena prosa y mejor lírica comenzaba en el Val de Barcala hace algo así como 800 años, con la pluma del mordaz Afonso Eanes do Cotón. Salvando las diferencias, la villa ha seguido pariendo firmas tan metódicas como la de Xulián Magariños o domadores de versos de la talla de Ardeiro. Pues bien, la vorágine literaria parece que aún colea, gracias a vecinos que, desde el anonimato, no le tienen miedo a las páginas en blanco. Y eso, dejando a un lado calidades a valorar, sí garante la continuidad.

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El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado