Martes 17.06.2008
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Tras nueve largos meses de vida universitaria, entre clases y exámenes, llega de nuevo el verano, las merecidas y esperadas vacaciones.
Sería el momento de pensar en la playa, la piscina y el ocio. Pero no, este verano no va a ser así para mí; quiero llenarlo con algo que merezca la pena, quiero un verano solidario.
Después de la oportunidad que he tenido este último trimestre de curso, de ser voluntaria en la planta de pediatría del Hospital Clínico de Santiago, quiero seguir enriqueciéndome con los demás. Voy a participar en un campo de trabajo que la Asociación Universitaria Berxel ha organizado en Fátima (Portugal) para ayudar a personas discapacitadas.
Ya estuve hace tres veranos en un campo de trabajo con gente mayor y me sirvió mucho. Esta vez me voy a centrar en disminuidos psíquicos con edades comprendidas entre los 2 y los 45 años. Ayudaremos a los profesionales que trabajan en el Centro de apoyo a deficientes profundos Juan Pablo II, que orientarán sobre cómo actuar en las diferentes situaciones; aunque los consejos siempre valen, son sólo una guía, pues en el trato con las personas no caben las teorías, cada uno damos y percibimos el cariño de forma diferente. Con frecuencia lo importante no es ayudar, sino el modo en que se ayuda. En esto, creo que tenemos un gran papel los voluntarios, pues los profesionales suelen disponer de poco tiempo para cada enfermo, y nuestra ocupación y preocupación en esos días son ellos.
Nuestra ayuda va a consistir en estar por las mañanas con los pacientes, paseándolos, charlando, disfrutar con ellos del buen tiempo y hacer que se lo pasen bien ya que aunque no nos lo parezca en algunas situaciones para ellos también es verano. También los voluntarios daremos apoyo en los diferentes módulos del centro: actividades terapéuticas, actividades ocupacionales, deportivas, acuáticas, juegos tradicionales y actividades recreativas.
Por las tardes conoceremos la zona y sus alrededores, y es en esos momentos cuando vamos a poder intercambiar las experiencias obtenidas durante el día, de las que también nos vamos a poder enriquecer.
Para poder sacar más rendimiento de esta experiencia tendremos varias sesiones teóricas que nos proporcionarán los conocimientos necesarios y potenciarán nuestras habilidades sociales, para desempeñar la acción voluntaria satisfactoriamente.
Francamente, pienso que van a ser unos días que van a valer la pena, y a veces es necesario embarcarse en estas actividades ya que el sol y la playa no te lo dan nada, sólo te dejan un verano rico en cosas pero a su vez vacías de contenido y dos meses dan para mucho.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
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