Martes 10.02.2009
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LA NO DECLARADA guerra de Argelia perturbaba la vida política y social de la V República francesa presidida por el general De Gaulle: terrorismo de la OAS tanto en la colonia como en la metrópoli; jóvenes soldados mueren en combate; intentos de golpes de Estado como el putsch de los generales (Challe, Jouhaud, Zeller y Salan) de abril de 1961; enfrentamientos civiles entre partidarios de la concesión de independencia y sus oponentes (entre otros, el ya por entonces montaraz Le Pen).
Mientras tanto, el cine francés gozaba de una envidiable vitalidad. Más de treinta películas producidas o estrenadas en 1961 reclaman una atención que no conseguirán las demás cinematografías europeas. Los combativos "cahieristas" de la nouvelle vague (Truffaut, Godard, Chabrol, Rivette, Varda) conviven con francotiradores prestigiosos (Resnais, Bresson, Malle, Melville), ilustres precursores (Renoir, Clair, Astruc), maestros de la qualité (Duvivier, Clément, Autant-Lara), documentalistas (Marker, Rouch, Reichenbach, Rossif, Ruspoli) e inclasificables (Drach, Enrico, Carbonnaux, Agostini, Dewever, Bourguignon, Leenhardt).
François Truffaut, con un estilo delicado y refinado, elaboró en Jules y Jim el ménage a trois más celebrado de la historia del cine, donde un canto al amor se convierte en un canto a la vida, sin preocuparse por extraer moral alguna del comportamiento de sus personajes, e hizo de Jeanne Moreau la intérprete ideal de Catherine, que irradia ternura y espontaneidad.
Cléo espera recelosa los resultados de un análisis clínico. El tiempo real de esa espera coincide con la duración del filme. Agnès Varda, en Cléo de 5 a 7, recrea el itinerario que recorre la protagonista, desde la irracional visita a una cartomántica hasta el fortuito encuentro con un soldado de permiso destinado en Argelia, en el que encontrará consuelo y comprensión.
Una mujer es una mujer obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Berlín de 1961, "por la originalidad, la audacia y la impertinencia de un filme que transgrede las normas de la clásica comedia cinematográfica". Godard lleva hasta el límite la supresión de todo lo que no considera sintácticamente esencial. Para sus amigos de Cahiers, "es el cine que regresa al cine" (?).
Comenzada en julio de 1958, suspendido el rodaje hasta 1960, Paris nous appartient solo pudo estrenarse en 1961. Sobre el fondo de un París mostrado desde ángulos insólitos, el primer largometraje de Jacques Rivette, poblado de psicosis y fantasmas, es una historia en exceso intelectualizada donde a menudo la narración pierde su hilo conductor.
Un escritor fracasado interfiere en la intimidad de una pareja cuya felicidad le inspira un afán destructor. L'oeil du malin supuso un nuevo fiasco para el empecinado Claude Chabrol.

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