Domingo 21.03.2010
| Actualizado 16.36
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No sabemos si los ministros de Economía de los gobiernos democráticos que ha tenido España desde que se instauró la democracia pasarán a la historia como grandes gestores económicos, pero de lo que no cabe la menor duda es de que algunas de sus frases sobre la más que posible grave crisis económica que se avecina, serán objeto de estudio y discusión en las mejores escuelas de negocios de todo el mundo.
Decía un conocido periodista deportivo que "el rumor es la antesala de la noticia", y yo me atrevería a afirmar que "la desaceleración económica es la antesala de la crisis económica".
Todos los indicadores económicos que se manejan, "excepto los españoles", demuestran que se auguran tiempos difíciles para las economías domésticas de todo el mundo, incluida, como no iba a ser de otra manera, la española.
La economía española, a pesar de lo que digan algunos políticos y algunos "tecnopolíticos", es tan débil que cualquier pequeño desajuste en alguna de las economías de las cuales somos terriblemente dependientes (EEUU, Alemania, Latinoamérica, etcétera) produce unos efectos de consecuencias imprevisibles, recordemos las crisis de los años 70, 80 y 90.
Sería conveniente que, citas electorales al margen, los gobiernos central, autonómicos y locales reconocieran de una vez las dificultades por las que vamos a tener que pasar y se pusiesen a trabajar para que "sus clientes" (los ciudadanos) no pasen sin el paraguas de las administraciones, que ellos financian, esta larga travesía en desierto y ¡con poco agua!
Los ciudadanos valorarán y apoyarán a aquellos actores políticos que les informen de la verdadera realidad económica, informar no es alarmar, y que aporten soluciones no traumáticas a los problemas que muchas familias tienen para llegar a fin de mes.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios de los productos básicos se han incrementado, por término medio en el último año, una media de un 10%. Así, por ejemplo, la leche ha subido un 30,5%; el pan, un 14,4%; los lácteos, un 10,6%, y la carne de vaca, un 4,4%. Los sueldos, promesas electorales al margen, sólo subieron un 3,6% por término medio, lo que supone una importante brecha salarial con respecto al incremento de los productos básicos.
En cuanto a los datos macroeconómicos, y según datos recogidos de la Subdirección General de Análisis Macroeconómicos, dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, nos encontramos con la evolución de los siguientes indicadores: en el año 2006, las ventas en grandes empresas se incrementó un 4,7%, en el año 2007 subió el 2,5%. En el año 2006, el consumo aparente de cemento creció un 8,5%, mientras en el año 2007 fue de un -1,8%. La matriculación de vehículos pasó de -1% en el año 2006 a -7,2% en el año 2007.
El indicador de confianza del consumidor era de -12,1% en el año 2006 y en el año 2007, pasó a un -17%. Las exportaciones se incrementaron en un 10,6% en el año 2006 y ese crecimiento fue de un 9,5% en el año 2007. El Euribor, el indicador que afecta a las hipotecas, era en el año 2006 del 3,44% y en el año 2007 pasó a ser de 4,7%. El precio del barril del petróleo valía en el año 2006 65,15 dólares, y en el año 2007, costaba 97,81. El IPC en el año 2006 fue del 3,5% y en el año 2007, "según datos oficiales", fue del 4,1%. La verdad sólo tiene un camino y los actores políticos que sigan ese camino serán los únicos que llegarán al final del trayecto.
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