Martes 10.02.2009
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Madrid. El director teatral Rodrigo García se inspira en la Biblia, "una fábula interensantísima por su belleza del lenguaje, la calidad de la imaginación y su lado ético", según él mismo asegura, para crear Gólgota picnic, su nuevo montaje teatral que llega el próximo viernes al María Guerrero.
Un espectáculo en el que el pianista y director de orquesta italiano Marino Formenti aparece desnudo delante del piano para tocar Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, de Joseph Haydn, y donde el escenario del María Guerrero se cubre de miles de panes de hamburguesa en una clara alusión al milagro de Jesucristo.
Durante la presentación del espectáculo ayer en Madrid, su autor explicó que trabajó con la ayuda de un teólogo, y que el tema bíblico siempre le ha interesado. "Fui a un colegio de curas, la Biblia era algo que odiabas y de lo que querías escapar de niño", mientras que de adulto despertó en él una gran atracción por la literatura "maravillosa" que desprende el libro.
"Me interesa la calidad de la imaginación, la locura de los demonios, los cielos y su lado ético, cómo el personaje de Cristo intenta llevar la doctrina del amor a la sociedad", afirma García, quien asegura que con Gólgota picnic no pretende provocar "a priori".
Frente a la provocación, al director hispano argentino le interesan más las "contradicciones" sociales, los asuntos espirituales, la muerte como hilo conductor y como "algo normal y no un tabú", además de la pretensión de crear sobre el escenario "un animal teatral" con vida y unidad completas, un objetivo logrado, en opinión del director del Centro Dramático Nacional, Gerardo Vera, a quien el montaje en el María Guerrero -una de las sedes del CDN- le ha impresionado.
Vera aseguró que traer a García al María Guerrero era "una asignatura pendiente porque un creador de esta envergadura tiene que estar en un teatro nacional de cualquier país".
Sobre Gólgota picnic, Vera destacó que "pocas veces un espectáculo consigue que tengas la sensación de que lo que estás viendo no te suena a nada de lo que has visto antes", indicó.
A su juicio, la obra de Rodrigo García es "un apocalipsis contemporáneo" que tiene "algo de juego", pues está lleno de interrogantes.
"Es un espectáculo que te hace participar de cierta liberación", añadió Vera, para quien la relación del pianista desnudo frente a la partitura de Haydn "es la expresión perfecta de lo que se cuenta en toda la obra". En este sentido, el pianista Marino Formenti explicó que "tocar con vestuario o sin él no cambia nada la música" .

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